EL ORIGEN DEL VINO EN ESPAÑA

El origen del vino , uno de los productos más importantes para España por su importancia cultural y su significado dentro de la dieta mediterránea, empieza en Iberia y la Península Ibérica en la Edad de Bronce.

En la provincia de Granada  se encontró una tumba de la Edad de Bronce con semillas de uva y depósitos de mosto. Y todo hace indicar que fueron los pueblos fenicios, griegos y romanos lo que introdujeron la vid en la península. Los fenicios, muy activos en el comercio, introdujeron por Cádiz la plantación y producción de uva . Más tarde fueron introduciéndose más y ya en Jerez tenían bastas tierras cultivadas con vid, que proporcionaban uvas dulces para la producción de vino. Y es que Iberia era una tierra especial para el vino.

Antiguas ánforas de vino
Antiguas ánforas de vino

Griegos y romanos consolidaron esta industria hasta el punto de ser conocido en todo el “Mare Nostrum” por sus caldos: vinos de Hispania. Estos vinos, se conservan en todo tipo de recipientes: toneles de madera, recipientes de piel de cabra, ánforas impermeabilizadas, etc. Y es que, gracias a estos vinos, la industria de la cerámica tomó impulso en todo el imperio romano. Tal era la cantidad de recipientes que se crearon, que se descubrieron millones de fragmentos de ánforas en el monte Testaccio. Estas ánforas, tenían impreso su origen y año de fabricación, que suelen resultar ser la insignia de un alfarero español que elaboraba útiles para beber, servir o transportar caldos hispanos. Muchas de las máquinas que se emplean en la producción del vino, como las prensas, ya estaban presentes en tiempos clásicos. Prensas de palanca, cabestrante, con contrapesos cilíndricos, de cuerda, jaula…

Con la caída del Imperio Romano la viticultura se ve muy afectada, ya que el vino pierde su carácter festivo personificado por el dios Baco. No es hasta la Edad Media cuando vuelve a tomar como símbolo cristiano, apoyado por el catolicismo . A partir de ese momento el cuidado de la vid pasa a ser trabajo eclesiástico para la Sagrada Comunión y consumo local. Las primeras bodegas aparecieron como consecuencia del esfuerzo de monjes y monarcas distinguidos por la devoción a la iglesia. Y se preocuparon de cubrir gran parte de nuestra tierra. Así que, gracias a todos estos acontecimientos sucedidos desde el origen del vino, hoy en día es posible que disfrutemos de esta esta preciada bebida . ¿Estáis tan agradecidos como nosotros?

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